Niveles bajos de 25-hidroxi vitamina D podrían asociarse con una mayor incidencia de eventos cardiovasculares

Se estima que al menos 1 de cada 3 reumatólogos trabaja en el ámbito de la Medicina privada en España, alcanzando incluso el 46% de los participantes en la última encuesta que se ha llevado a cabo en la Sociedad Española de Reumatología en colaboración con el Grupo de especial interés en práctica privada (SERPA). En este sentido, “es prioritario mejorar las condiciones laborales de los especialistas que ejercen en este ámbito y dignificar los baremos/salarios que actualmente no son admisibles; así como abrir nuevas vías de colaboración con las aseguradoras y centros hospitalarios”, según ha puesto de manifiesto la Dra. Paloma García de la Peña Lefebvre, reumatóloga de la Fundación Instituto Inmunes y una de las coordinadoras de la III Jornada SER de Reumatología privada.

La vitamina D forma parte de un complejo sistema hormonal cuya principal función consiste en regular el metabolismo fosfocálcico y la homeostasis esqueléticai. Pero hoy se sabe que los receptores de vitamina D no solo están presentes en las células del hueso, del intestino y de los demás órganos implicados en el metabolismo del calcio, sino que esta hormona se expresa también en otros tipos celulares como el miocardio, el endotelio y el músculo liso vascular[i].



Todo esto sugiere que las acciones de la hormona D no se limitan solo al hueso y al intestino, sino que tiene otras acciones, más allá del metabolismo fosfocálcico, denominadas extraesqueléticasi. Entre ellas se encuentran las acciones sobre el sistema inmune, sobre la defensa contra las infecciones, la proliferación celular y, también, el sistema cardiovascular[ii],[iii], [iv], [v].



En esta línea, el Dr. Fernández Lozano, jefe de la Sección de Arritmias del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Puerta de Hierro, en Majadahonda, destaca la posible relación de niveles bajos de 25-hidroxi vitamina D con un mal pronóstico cardiovascular: “La hormona D inhibe el sistema renina angiotensina y se ha demostrado, tanto en el Estudio Framingham como en el Health Professionals Study, que niveles bajos de 25-hidroxi vitamina D se asocian con una mayor incidencia de eventos cardiovasculares, una mayor tasa de infartos y una mayor mortalidad cardiovascular y mortalidad total[vi], [vii].



Si bien en la práctica clínica, la importancia de la hormonaD ha sido interiorizada por muchos grupos de especialistas, como los endocrinólogos, los nefrólogos o los médicos de atención primaria, entre otros, parece ser todavía -según el Dr. Fernández Lozano- la asignatura pendiente de los cardiólogos: “No somos conscientes de que muchos de nuestros pacientes pueden tener un déficit de 25-hidroxi vitamina D. Es el déficit nutricional más importante en nuestro medio, especialmente en ancianos, en pacientes con insuficiencia cardíaca o con un alto riesgo de desarrollarla, y en personas con cardiopatía isquémica. Hay evidencia de que niveles bajos de 25-hidroxi vitamina D parecen empeorar el pronóstico cardiovascular, se asocian con una mayor incidencia de eventos cardiovasculares, una mayor tasa de infartos y una mayor mortalidad cardiovascular y mortalidad total como demostró el Estudio Luric[viii].



Por esta razón, el Dr. Fernández Lozano insiste en que es necesario concienciar a los especialistas en cardiología clínica de la necesidad de detectar el déficit de 25-hidroxivitamina D y de tratarlo adecuadamente para mejorar la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares: “No nos olvidemos de determinar la vitamina D, porque podemos encontrar muchos enfermos que pueden beneficiarse de la suplementación en casos de déficit”. En la actualidad, en España existen varios tratamientos disponibles para tratar el déficit de 25-hidroxi vitamina D





[i] Norman AW. From vitamin D to hormone D: fundamentals of the vitamin D endocrine system essential for good health. Am J Clin Nutr. 2008;88(2):491S-499S. Holick MF, Chen TC, Lu Z, Sauter E. Vitamin D and skin physiology: a D-lightful story. _J Bone Miner Res. 2007;22 Suppl 2: V28-V33.

[ii] Wang TJ. Vitamin D and Cardiovascular Disease. Annu Rev Med. 2016; 67:261-272.

[iii] Soh V, Tan SJX, Sehgal R, Shirke MM, Ashry A, Harky A. The Relationship Between Vitamin D Status and Cardiovascular Diseases. Curr Probl Cardiol. 2021;46(7):100836.

[iv] de la Guía-Galipienso F, Martínez-Ferran M, Vallecillo N, Lavie CJ, Sanchis-Gomar F, Pareja-Galeano H. Vitamin D and cardiovascular health. Clin Nutr. 2021;40(5):2946-2957.

[v] Wang TJ, Pencina MJ, Booth SL, et al. Vitamin D deficiency and risk of cardiovascular disease. Circulation. 2008;117(4):503-511.

[vi] Giovannucci E, Liu Y, Hollis BW, Rimm EB. 25-hydroxyvitamin D and risk of myocardial infarction in men: a prospective study. Arch Intern Med. 2008;168(11):1174-1180.

[vii] Dobnig H, Pilz S, Scharnagl H, et al. Independent association of low serum 25-hydroxyvitamin d and 1,25-dihydroxyvitamin d levels with all-cause and cardiovascular mortality. Arch Intern Med. 2008;168(12):1340-1349.

[viii] Vieth R. Vitamin D supplementation: cholecalciferol, calcifediol, and calcitriol. Eur J Clin Nutr. 2020;74(11):1493-1497.



Algunos resultados de la encuest

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