La alteración del sistema inmune por disbiosis favorece el desarrollo de enfermedades alérgicas como la dermatitis atópica

En el marco del Simposio “Opiniones de los expertos sobre los bióticos, y su impacto en la salud, la microbiota intestinal y efectos sobre el sistema inmune”, organizado por Nutricia, cuatro reconocidos expertos internacionales, los profesores Mohamad Miqdady, Yvan Vandeplas, Anna Nowak-Wegrzyn y la doctora Rosan Meyer han revisado diferentes aspectos acerca de la microbiota intestinal con el objetivo de analizar sus implicaciones en la salud. En este sentido, la disbiosis se ha asociado con la alteración de la maduración del sistema inmune, lo que favorece el desarrollo de enfermedades alérgicas como la dermatitis atópica (DA) y la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV).

 

La APLV es la alergia alimentaria más común en el primer año de vida, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y, por su parte, la dermatitis atópica es la enfermedad cutánea crónica más frecuente en la infancia. Esta se presenta como eccema y cursa en brotes cuya prevalencia ha experimentado un aumento progresivo en las últimas décadas. Actualmente, afecta a más del 10% de los niños en algún momento de la edad pediátrica[i].

 

En palabras del Dr. Juan J. Díaz Martín, miembro de la sección de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Universitario Central de Asturias (Oviedo) y profesor Asociado de Pediatría en la Universidad de Oviedo: “La relación entre la APLV y la DA es compleja. La DA es uno de los síntomas cutáneos más comunes de APLV en bebés. Aproximadamente un tercio de los niños con DA tienen un diagnóstico de APLV y aproximadamente del 40 al 50% de los bebés menores de doce meses con APLV tienen un diagnóstico de DA. En un porcentaje importante de casos, la dermatitis atópica se desarrolla antes y la sensibilización al alimento a través de la piel puede ser la causante de la alergia alimentaria. En aquellos casos en los que la APLV es causante de la dermatitis atópica, un diagnóstico tardío contribuye a un empeoramiento de la afectación cutánea. Además, en la DA existen cambios importantes en su microbiota cutánea, con una pérdida significativa de la diversidad microbiana de su piel”.

 

 

Las fórmulas extensamente hidrolizadas generan beneficios clínicos sobre la microbiota

La leche materna es el alimento más beneficioso para el lactante desde el nacimiento hasta los primeros 6 meses de vida. Muchos de sus efectos se basan en la presencia de elementos bióticos (probióticos, prebióticos, simbióticos y postbióticos) en su composición, como los oligosacáridos y su propia microbiota. Cuando la lactancia materna no es posible, existen fórmulas que cuentan con elementos que confieren una funcionalidad similar a la materna. Por ello, el uso de fórmulas con bióticos ha demostrado, por un lado, efectos beneficiosos sobre la microbiota y los síntomas digestivos de los lactantes sanos y, por otro, sobre la microbiota y el sistema inmunitario de lactantes con APLV.

 

El Dr. Díaz sostiene que, “al administrar simbióticos se están suministrando dos tipos de productos que actúan de forma sinérgica: un probiótico, es decir, una bacteria que ejerce efectos beneficiosos sobre el huésped, y un prebiótico, o sea, un oligosacárido o mezcla de oligosacáridos que estimulan el desarrollo de dichas bacterias beneficiosas. Al llegar al intestino, inducen el desarrollo de bacterias beneficiosas como las bifidobacterias y disminuyen la presencia de otras cepas bacterianas que son más prevalentes en la microbiota del adulto. De esta manera se consigue una mejor actuación por parte del sistema inmune, lo que es muy importante en la prevención y el tratamiento de las enfermedades alérgicas”.

 

Existen estudios que demuestran que la administración de una fórmula extensamente hidrolizada de seroproteína con un simbiótico mejora la disbiosis aumentando las bacterias beneficiosas como las bifidobacterias y además disminuye la severidad de los síntomas en lactantes con dermatitis atópica. En este sentido, “la administración de dos tipos de bióticos, es decir, un probiotico y un prebiótico, contribuye a reequilibrar la microbiota intestinal. Esto conlleva múltiples efectos beneficiosos sobre el sistema inmune, incluyendo desarrollo de tolerancia, menor número de infecciones graves y de otras manifestaciones alérgicas, así como una mejoría de los síntomas cutáneos”, explica el experto.

 

De esta manera, el Dr. Díaz concluye que “las fórmulas demuestran efectos beneficiosos y medibles sobre la microbiota. Concretamente, suponen un aumento de las bifidobacterias y, además, una disminución de las cepas potencialmente patógenas. Estos suplementos también han demostrado algunos efectos clínicos significativos como una mejoría en la consistencia de las deposiciones, disminución de síntomas gastrointestinales funcionales y de infecciones digestivas y respiratorias. Esto es sin duda un efecto beneficioso cuya utilidad ha de ser comprobada en el futuro para mejorar la calidad de vida del lactante”.

 

[i] https://www.pediatriaintegral.es/numeros-anteriores/publicacion-2012-04/dermatitis-atopica/

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