El 20% de los niños con cardiopatías congénitas padece desnutrición, lo que supone un importante factor de riesgo ante la cirugía

En el marco del Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas, que se celebra el próximo 14 de febrero, los expertos quieren resaltar la importancia de establecer un tratamiento nutricional adecuado que contribuya a la recuperación de los niños con cardiopatías congénitas, tras la intervención quirúrgica. Las cardiopatías congénitas son defectos en el corazón por alteraciones sufridas durante el desarrollo embrionario. En España, se estima que cada día nacen 10 bebés con esta patología crónica. “Además, el descenso de la natalidad y el aumento de las tasas de supervivencia hacen que ya no solo hablemos de niños con cardiopatías congénitas, sino también de adolescentes y adultos jóvenes con esta afección”, explica el Dr. Constancio Medrano, cardiólogo pediatra del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y presidente de la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas (SECPCC).

El tratamiento definitivo de las cardiopatías congénitas son las intervenciones por cirugía o por cateterismo. De los 4.000 niños que nacen cada año con cardiopatías congénitas, 1 de cada 3 se operan en el primer año de vida. “Las operaciones más complejas se realizan en el periodo neonatal y tienden a ser completas, cuando es posible. En casos extremos se puede realizar un trasplante. Sin embargo, la mayoría se resuelven mediante dispositivos colocados por cateterismo, evitando las complicaciones de la cirugía”, añade el Dr. Medrano.

La desnutrición y el retraso en el crecimiento son problemas importantes que afectan a los bebés y niños con una cardiopatía congénita. Según un estudio, la prevalencia de desnutrición moderada en niños con esta patología a los 4 meses de edad fue del 20% en el grupo de intervención y del 28% en el grupo de control. “La insuficiencia cardiaca con retraso en el crecimiento es la principal complicación de una parte importante de las cardiopatías, sobre todo, en lactantes antes de corregirse. Se produce por diversas causas y repercute en la dificultad para la alimentación, en el manejo de líquidos y en la malabsorción de nutrientes”, explica el Dr. Medrano.

El gasto energético hace que el corazón trabaje más y los niños necesiten más calorías de las habituales. A su vez, debido al problema cardiaco, a los niños les cuesta más tomar la alimentación, se cansan antes y esto les produce fatiga, por lo que ingieren menos energía. Además, el problema cardiaco hace que la cantidad de sangre que llega al intestino sea menor y repercuta en una peor absorción”, añade Dr. Ignacio Ros, especialista en Gastroenterologia y Nutricíon pediátrica del Hospital Miguel Servet, miembro de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP) y de la European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (ESPGHAN).

En este sentido, la desnutrición es un factor de riesgo en general y en las intervenciones quirúrgicas en particular, ya que una mala situación nutricional en el momento de la cirugía va a predecir una peor respuesta a la misma, más días de hospitalización y un peor pronóstico. Por ello, “es fundamental actuar precozmente desde el mismo diagnóstico del problema cardiaco, anticipándonos a la desnutrición y no esperando a que aparezca, ya que en este caso será mucho más difícil conseguir una buena nutrición”, afirma el Dr. Ros.

El abordaje nutricional en los niños con cardiopatías congénitas

El riesgo de desnutrición varía en las distintas cardiopatías. Una vez valorados todos los riesgos y el estado nutricional, hay que establecer un plan de tratamiento nutricional específico. Por ejemplo, “tras las operaciones, el corazón precisa un tiempo para normalizarse y, además de necesitar medicación, es necesario un aporte nutricional adecuado que balancee el aporte de líquidos, el aporte calórico-proteico y de otros nutrientes esenciales. A veces es preciso el uso de fórmulas concentradas, hidrolizadas o elementales para mejorar la absorción y, en algunos casos complejos, también resulta fundamental la alimentación por sonda o por gastrostomía e, incluso, parenteral”, comenta el Dr. Medrano.

En los lactantes debemos fomentar la lactancia materna y, si esta no es suficiente, utilizar fórmulas infantiles específicas”, indica el Dr. Ros. “Para conseguir evitar la disminución de la ingesta, compensar el aumento de gasto y la pérdida de absorción, muchas veces es necesario una dieta con una alta densidad calórica pero que, a su vez, presente una buena tolerancia por parte del niño. Esto se consigue, en general, con fórmulas especialmente diseñadas para esta circunstancia, que en el lactante aporten unas 100 kcal por cada 100 ml”, explica el Dr. Ros.

Por su parte, Patricia Oliva, directora general de Danone Specialized Nutrition, incide en que “la nutrición desempeña un papel clave en la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de los más pequeños y, en especial, de aquellos que están afectados por una cardiopatía congénita. Por ello, uno de los principales focos de investigación en Danone Specialized Nutrition son las soluciones nutricionales para ayudar a estos pacientes a mantener un buen estado nutricional durante los primeros años de vida y garantizar una mejor evolución de la enfermedad y calidad de vida, así como un crecimiento saludable”.

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