Cuando el tecnicismo se convierte en absurdismo

“Piensa como un hombre sabio pero comunícate en el lenguaje de la gente”. Esta frase de William Butler Yeats (poeta y dramaturgo irlandés galardonado con un Premio Nobel en 1923) refleja, en mi opinión, uno de los retos que tenemos como comunicadores de compañías farmacéuticas. Y lo hago con la convicción de que en nuestro sector, el de la salud, el uso de tecnicismos, añadido a los anglicismos y a infinidad de siglas, no nos ayuda en nuestro afán por acercar la ciencia, la salud y nuestra actividad a los pacientes y  la sociedad en general.

El uso de palabras técnicas entre ‘colegas de profesión’ lo entiendo y lo apoyo, pues las jergas son entendidas y ampliamente utilizadas, pero cuando hablamos de salud y ciencia a la población, tenemos la obligación y la responsabilidad de adecuarnos a su lenguaje, especialmente si nuestro objetivo es educar, concienciar o activar a colectivos en, por ejemplo, hábitos saludables. Me pregunto: ¿cómo logramos convencer a un niño sobre la importancia de realizar o no según qué acciones? Obviamente, usando todo el ingenio, el lenguaje (y la paciencia) para lograr que entienda la razón por la que algo debe o no hacerse. Pero si no adaptamos el lenguaje, no tendremos éxito, porque no nos entenderá.

Volviendo a nuestro ámbito profesional, los equipos de comunicación de las compañías farmacéuticas tenemos una labor muy importante. Hemos de ser capaces de transformar conceptos científicos en mensajes atractivos para los ciudadanos y los pacientes, y todo ello sin generar ningún tipo de disrupción con el valor científico de lo que expongamos. A ello, además, tenemos que añadir la necesidad de adecuar el lenguaje al canal que utilicemos (prensa, redes sociales, sitios web, etc). Y, todo ello, huyendo de cualquier indicio comercial en lo que comunicamos.

No quiero dejar de lado la labor educativa interna, el esfuerzo que desde nuestros departamentos tenemos que hacer para colaborar en la adaptación a un lenguaje entendible del contenido científico que nos ofrecen nuestros colegas de las áreas médicas, I&D o marketing. Ese esfuerzo tiene sus éxitos, y la realidad es que cada vez más estamos logrando que nuestro mundo científico se exponga de manera didáctica. Sin embargo, el reto es enorme: cuando hablamos con representantes de Grupos de Pacientes y les preguntamos sobre sus necesidades, solemos tener un denominador común: “ayudadnos a concienciar a pacientes y sociedad en general sobre la realidad de nuestras patologías; necesitamos que entiendan y asuman aspectos como la prevención y el diagnóstico precoz, pero solo si son conscientes de la gravedad de la enfermedad lograremos que estos aspectos los interioricen”.

Álex Pérez, Director de Comunicación, SANOFI

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