Baja autoestima, ansiedad y vergüenza son factores de mayor impacto en los niños con enuresis

Según un estudio presentado en el transcurso del 35 Congreso Nacional de la SEPEAP, realizado entre pediatras de toda España

 

La enuresis, “es uno de los trastornos más frecuentes en el niño, aunque insuficientemente atendido en la consulta de pediatría” (1), es una de las conclusiones a las que han llegado los expertos reunidos en el Simposio ¿Se ha dicho todo sobre la enuresis?, en el transcurso del 35 Congreso Nacional que la SEPEAP (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria) celebra estos días en A Coruña.

 

El Simposio, de la mano de la Dra. María Isabel Lostal Gracia, especialista en pediatría del Centro de Salud Amparo Poch de Zaragoza, analizó los resultados de un estudio descriptivo transversal obtenido mediante encuesta anónima de 29 preguntas, enviada a través de la SEPEAP a 3.400 pedia­tras de todas las comunidades autónomas, y de la que se obtuvieron 430 contestaciones, contando con el apoyo del Grupo de Trabajo Ibérico de Enuresis (OBGETIBE) para “identificar situaciones de falta de información, proponer una mejor formación en este campo e intentar mejorar la asistencia a este problema”.

 

La enuresis se define como la emisión involuntaria de orina durante el sueño a una edad socialmente inaceptable –a partir de 5 años-, aunque no hay consenso absoluto entre las distintas instituciones científicas en cuanto al número de escapes; así, mientras que la OMS habla de 1 o 2 episodios/mes durante tres meses, la International Infant Continence Society (ICCS) no establece número de episodios mínimo y la sola existencia de escapes nocturnos es calificada como enuresis (2).

 

 

La enuresis, infra diagnosticada e infra tratada, afecta a más niños y durante más tiempo de lo percibido

Según la Dra. Lostal “se calcula que en España existe medio millón de niños con enuresis, es un problema frecuente”.

 

La enuresis “afecta al 16% de los niños de 5 años, al 10% de los de 6 años y al 7,5% de los de 10 años de edad; a partir de los 15 años de edad todavía persistirá el problema en un 1-3% de la población” (2) y aunque el 57,9% de los cuestionarios respondidos por los pediatras aseguraron que la enuresis les preocupa mucho, “es una condición infradiagnosticada, en la que no se valora de mane­ra suficiente su repercusión emocional y la calidad de vida del niño” (1).

 

Por eso, los propios pediatras consideran que se atiende de manera insuficiente en la consulta. La Dra. Lostal invitó a preguntarse ¿qué es lo que está pasando?; “si hay un 60% de pediatras qué dicen que les preocupa bastante la enuresis, es que hay un 40% a los que no preocupa demasiado, por eso hablamos de una enfermedad infravalorada por qué no se tiene en cuenta la repercusión que tiene para el niño realmente” y continúa “no es una enfermedad que lleve al niño a urgencias o por la que el niño pueda sufrir un ingreso, por eso tanto padres como pediatras infravaloran su repercusión”.

 

 

 

Consecuencias en el niño

 

Según el estudio “casi la totalidad (99,3%) reconoce que la enuresis tiene repercusión en la vida diaria del niño; un 70,2% en la esfera emocional, asociada a sus relaciones sociales, familiares y escolares” (1). El 79,5% de los pediatras califica el impacto emocional de muy importante con incidencia en el rendimiento escolar.

 

“Los pediatras tenemos que hacer un esfuerzo por mejorar el diagnóstico y el tratamiento de estos niños; lo importante es detectarlos  con una sencilla pregunta si tienen más de 5 años ¿el niño moja la cama? y una vez que los detectas citarlos en una consulta programada pues es necesario hablar con la familia, hacer una anamnesis exhaustiva, pues es importante su clasificación(3), no se maneja lo mismo una enuresis primaria, que el niño ha tenido siempre, que una secundaria o con síntomas urológicos, hay que valorar si existe comorbilidad, como Síndrome de apnea obstructiva del sueño o Trastorno por déficit de atención e hiperactividad que asocian más frecuentemente enuresis y hay que explicar a las familias como realizar un diario miccional. No es algo a intentar solucionar en una consulta de demanda de 7 o 10 minutos”

 

“Los médicos percibieron la baja autoestima (32%), la ansiedad (24%) y la vergüenza (17%) como los factores de mayor impacto en los pacientes” (1). En este entorno, sorprende que los pediatras “consideran que la enuresis preocupa poco a las familias (60,7%), salvo que la presenten niños ma­yores” y “solo el 39,3% contesta que las familias se preo­cupan por su presencia independientemente de la edad” (1).

 

“Con tratamiento los niños mejoran, pero hay que detectarlos y diagnosticarlos correctamente y el tratamiento debe hacerse desde las edades precoces, porque también hay una falsa creencia de que con el tiempo van a mejorar y sí que es verdad que hay un porcentaje que va mejorando con el tiempo, pero es importante tratarlos precozmente porque el pronóstico es mejor cuando el tratamiento se hace de forma precoz” asegura Dra. Lostal.

 

Nos encontraríamos ante un trastorno frecuente, poco diagnosticado y tratado, poco percibido por las familias, pero con un gran impacto en la vida diaria del niño que lo padece (2).

 

El Simposio contó con la colaboración de Ferring.

 

En este 35 Congreso de SEPEAP se han tratado, entre otros, temas tan relevantes para la Atención Primaria, como sedoanalgesia, técnicas de diagnóstico rápido, dermatoscopia en pediatría y avances en asma infantil.

 

 

Ref. 1 V. Martínez, M.I. Lostal, M.J. Sastre, A. Sánchez, et al. Enuresis nocturna: una propuesta para optimizar su manejo (I y II). Acta Pediatr Esp. 2020;78(3-4):33-38 (Parte I)

 

Ref. 2 Taborga E, García VM. Manejo y diagnóstico terapéutico de la enuresis infantil. SEPEAP, 2014. Disponible en: https://www.sepeap.org/wp-content/uploads/2014/09/ENURESIS-INFANTIL.pdf (último acceso: septiembre 2021).

 

Ref. 3 Úbeda Sansano MI, Martínez García R. ¿Qué hacemos si aún mo­ja la cama? En: AEPap, ed. Congreso de Actualización en Pediatría 2020. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2020. pp. 385-396.

 

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